Un precepto a menudo olvidado de la vampirología postula que el Mal solo entrara en la casa o comunidad si es invitado por algún integrante de la misma. El dato tiene su correlato político en el avance de los totalitarismos. Hay una dimensión inicial doméstica en el fascismo que se origina en los miedos, las fobias y la reacción frente a la sociedad. Antes de ser masas obedientes uniformadas de camisas negras, pardas o rojas, el fascismo es charla de café, conversación de barra de borrachos o fantasías en reuniones de familia.
De esta fase inicial trata esta extraordinaria película que navega, sin gloria pero también sin pena por Prime TV y que, cruza de suspenso, sátira y thriller político, es uno de los títulos más pertinentes y más perturbadores del año. La anécdota difícilmente sea más anodina. En su vigésimo quinto aniversario de bodas, una pareja adulta que vive con una hija adolescente recibe a su hija mayor casada, a su hija gay y comediante y a su hijo que como novedad trae a su nueva novia. Los padres, el dueño de un restaurante, ella profesora universitaria, ambos muy liberales, la esperan con curiosidad. Para sorpresa de la madre la futura nuera es una ex alumna suya y la recuerda por un remoto paper que provoco su espanto. El trabajo en cuestión proponía una nueva organización política llamada The change (“El cambio”) y fue rápidamente olvidado en el rincón de los disparates. El encuentro transcurre sin mayores estridencias pero el espectador nota que hay alguna disonancia en ese ser casi angelical que había propuesto, hace ya mucho tiempo un gobierno de partido único y el cercenamiento de las libertades. Una reflexión se impone. Con la figura del yerno o la nuera se produce una apertura del círculo familiar, un extraño es autorizado a entrar en el mismo e inevitablemente alterar, poco o mucho su dinámica.
La película se llama Aniversario porque son los sucesivos aniversarios los que jalonan la historia. Los novios se casan y el ángel sospechoso y cándido pasa a ser oficialmente la nuera. El bagaje que trae no es poco porque sus locas ideas de juventud no solo han madurado sino que se han transformado en un fenómeno de masas y son el eje ideológico de una compañía que luce siniestra: la Cumberland. “El cambio” es un movimiento aluvional que todo lo permea, que ha penetrado el gobierno y afecta no solo la política del país sino las relaciones intrafamiliares y plantean decisiones inevitables. Unirse a The change o enfrentarlo.
El libreto evita con mucha inteligencia una descripción del mundo exterior, ni de las idas y venidas de la alta política porque ese no es el tema de la película. Lo que vemos a lo largo de los cinco aniversarios siguientes es la forma en la cual la sociedad se disgrega y se altera, pero todo es visto a través del prisma familiar, algunos eligen resistir, otros, como el yerno se acoplan al cambio. Estrictamente hablando la película no es original y es un eco lejano y aggiornado de una de las mejores descripciones/sátiras/criticas/vivisecciones del fascismo. En Rinocerontes el dramaturgo Eugene Ionesco narraba como poco a poco una comunidad se iba poblando de rinocerontes y como los habitantes se iban acomodando a los nuevos bichos, a su bestialidad y sus pretensiones. Menos uno que resistía.
La película ha sido dirigida por el polaco Jan Komasa y acaso esa mirada externa sea la que le da al film esa lucidez terrible y ese aire de tristeza y melancolía con la cual los personajes, poco a poco van despidiéndose de sus rutinas, sus pertenencias y sus cosas queribles. Y es un acierto mayor. No hay nada espectacular en la forma en la cual al principio subrepticia luego desembozadamente “El cambio” avanza sobre una familia de clase media, sin mayores pretensiones que la excelencia en la gastronomía o el gusto por el pensamiento bien formulado. El libreto describe con crueldad y precisión de entomólogo la forma en la cual este microcosmos, tan armónico y tolerante, buen administrador de posibles disfuncionalidades se va yendo al demonio (por emplear una palabra suave). Nunca se analizará lo suficiente la dimensión micro cósmica, domestica, parroquial el fascismo. El huevo de la serpiente del que hablaba Ingmar Bergman en una de sus películas más enigmáticas. Una película que debe verse. De lo mejor en mucho tiempo, injustamente ignorada. Por ahora.
Aniversario (Aniversary), EEUU, 2025. Director: Jan Komasa. Con Diane Lane, Kyle Chandle y Dylan O’brien.



