La periodista, escritora, poeta y melómana venezolana Marla Melissa Rojas ya nos había entregado a finales de julio pasado su crónica personal ‘El día en que la naturaleza se ensañó sobre Venezuela’. Ahora propone un texto poético sobre el mismo 24 de junio de 2026.
La estridencia de los días
Habito el tiempo
pero una grieta ahueca el ala.
El suelo enfurecido
arremete sobre los espacios
copiosamente poblados.
Y entonces
la esperanza se esfuma a ratos.
Conviven en mí
la sensación de que todo
se moviliza, incluyéndome en
esa vorágine iracunda
desde donde la tierra grita.
Mis rutinas estallan
estrepitosamente y se detienen
medidas por un reloj
de arena inmóvil en el que
cada segundo simula
eternidad.
Se ha volteado el planeta
y yo con él.
Quizá se ha infringido
en la ética de la pacha mama
provocando su insondable furia
con nuestra irreverente indiferencia.
Aún así, su voluntad se impone
para recordarnos cada tanto
nuestra dormida fragilidad.
Sí, solo somos humanos
que como arcilla endeble
nos resquebrajamos en mil pedazos.
Toca rehacernos como un
rompecabezas que tal vez perdió
su pieza principal:
la invulnerabilidad



